Audacity lleva 25 años siendo la puerta de entrada de millones de personas a la edición de audio. Grabar un podcast, recortar una canción, extraer el audio de un vídeo, casi cualquiera que haya tocado audio en un ordenador se ha topado con su interfaz clásica de ondas verdes sobre fondo gris en algún momento. Esa interfaz, criticada durante años por sentirse cada vez más anticuada, está a punto de desaparecer. Audacity 4 acaba de publicar su Beta 2 el 11 de junio de 2026, y es el cambio más profundo que el programa ha recibido en toda su historia.
Todavía no es la versión final. El equipo lo dice sin rodeos: hay errores conocidos, aristas sin pulir y el formato de proyecto puede cambiar antes del lanzamiento estable. Pero si sientes curiosidad por lo que viene, ya puedes instalarla junto a tu Audacity 3 habitual y probarla sin comprometer tu flujo de trabajo real.
Audacity 4 – Veinticinco años después de wxWidgets
El cambio más importante ocurre bajo el capó: Audacity 4 abandona wxWidgets, el framework de interfaz que ha acompañado al programa desde sus inicios, y adopta Qt, el mismo framework que ya usa MuseScore 4 (ambos proyectos pertenecen a Muse Group). El motor de audio interno conserva su código original, conectado a la nueva capa visual mediante un módulo intermedio, así que no es una reescritura completa desde cero, sino un cambio de piel que moderniza radicalmente la experiencia sin reinventar cómo funciona el audio por dentro.
La buena noticia para quien ya usa Audacity a diario: los proyectos creados en Audacity 3 se abren en Audacity 4 sin perder clips, pistas ni etiquetas, la migración es automática. Y para quien necesite estabilidad mientras la 4 termina de pulirse, Audacity 3.7.8 se ha lanzado en paralelo como versión estable con sus propias correcciones, así que nadie se queda sin actualizaciones mientras dura la transición.
Audacity funciona en Windows, macOS y Linux de forma gratuita.
Novedades principales de Audacity 4:
Interfaz rediseñada con espacios de trabajo personalizables
La novedad más visible son los espacios de trabajo, con tres modos disponibles desde el primer momento: Moderno, Música y Clásico. El modo Moderno está pensado para usuarios nuevos que quieren algo actual, el Clásico mantiene la disposición de siempre para quien no quiere cambiar sus hábitos, y Música sirve de ejemplo de cómo crear configuraciones propias. Puedes crear tantos espacios personalizados como necesites y cambiar entre ellos con un solo clic, algo muy útil si alternas entre grabar podcasts y editar música en el mismo equipo.
El nuevo gestor de proyectos recibe también un cambio de filosofía: en lugar de abrir Audacity y arrastrar archivos directamente, la aplicación ahora te pregunta si quieres seleccionar un proyecto del sistema local o de la nube, crear uno nuevo, o copiar clips entre proyectos existentes, un flujo mucho más ordenado para quien maneja varios proyectos a la vez.
Sistema Ripple, adiós al confuso Sync Lock
El antiguo Sync Lock, una de las funciones más incomprendidas de Audacity 3, se sustituye por el sistema Ripple, que mantiene automáticamente la sincronía entre pistas al eliminar o insertar clips. Si alguna vez has recortado un fragmento de audio en una pista y has visto cómo el resto de pistas se desincronizaba, sabes exactamente el problema que resuelve esto. Junto a Ripple llegan una edición de clips más flexible, menos modos de limitación confusos, medidores individuales por pista y herramientas más simples para recortar y ajustar la duración del audio.
Editor de metadatos integrado y publicación directa a la nube
Antes de exportar, ahora puedes definir el título, el artista, el álbum y otras etiquetas directamente desde dentro de Audacity, sin depender de herramientas externas para rellenar los metadatos del archivo final. Esto conecta con la nueva integración en la nube: la aplicación permite guardar proyectos y subir el audio terminado directamente a audio.com sin salir del programa.
Para quien produce podcasts, la novedad más práctica son los tracks de etiquetas para marcar capítulos, que permiten definir puntos de capítulo anclados a los clips durante todo el proceso de montaje, en lugar de añadirlos manualmente al final como un paso separado.
Compatibilidad ampliada de plugins, con alguna baja importante
El soporte de complementos se convierte en pieza central de Audacity 4, con compatibilidad para plugins Nyquist y VST3 en Windows, macOS y Linux, plugins LV2 en Linux y AudioUnits en macOS. Es una base de plugins considerablemente más amplia que la de versiones anteriores.
La contrapartida: Audacity 4 deja fuera, al menos por ahora, algunas funciones presentes en la versión 3, como las pistas de tempo, los plugins LADSPA y los analizadores Vamp. No hay confirmación oficial de si volverán en futuras actualizaciones. Si tu flujo de trabajo depende de alguna de estas herramientas concretas, conviene quedarse en la rama 3.x por el momento.
¿Merece la pena probarla ya?
Para curiosear y ver hacia dónde va el proyecto, sin duda. Para trabajo real, todavía no: el propio equipo de desarrollo advierte que no la uses para nada que no puedas permitirte perder, y recomienda mantener copias de seguridad si decides probarla. Si tu actividad es ocasional, edición doméstica, recortes rápidos, un podcast esporádico, Audacity 3 o la beta de la 4 cubren de sobra sin coste alguno.
Pero si el audio es parte de tu trabajo real, grabación multipista, producción musical, mezcla con instrumentos virtuales y automatización avanzada, un editor gratuito, por bueno que sea, tiene un techo. Para eso existe FL Studio, el DAW que cubre exactamente lo que Audacity no está pensado para hacer.
Sin duda, Audacity 4 es el rediseño más ambicioso que ha recibido este editor en dos décadas y media, y aunque todavía está en fase beta y no apto para trabajo serio, la dirección que toma, interfaz moderna, mejor gestión de clips, integración en la nube, confirma que el editor de audio gratuito más usado del mundo sigue evolucionando en lugar de quedarse anclado en el pasado.